lunes, 26 de mayo de 2008

EL TÉCNICO DE LAS SOLUCIONES...

Si algo nos enseñada la experencia es que, el Aparejador director de la ejecución de una obra, ha de estar especialmente diplomado en el arte de buscar y encontrar soluciones... Soluciones que en la mayoría de las ocasiones han de ser rápidas, coherentes, sencillas, de fácil ejecución, y sobretodo; cómo no, económicas.
Esta cuestión no viene explicada en los libros, y es por ello que cada vez que aparece el problema, y se plantea y resuelve eficazmente la solución, el jefe de la obra; en ocasiones un Aparejador, otras un Arquitecto o un Ingeniero, y otras, un equipo formado por todos ellos, se convierte en un pilar fundamental en la compleja tarea de desarrollar la ejecución de una obra.
En cierta ocasión nos encontramos con la necesidad de ganarle a un muro medianero, de unos 40 cm de espesor yde propiedad compartida, los 20 cm de espesor que correspodían a nuestra edificación; ya que se había contado con ellos en el proyecto.
Se trataba de un muro de piedra, a penas sin materal de agarre, que descansaba sobre un encachado de piedra cuyo espesor superaba en unos 10-20 cm al del muro.
Al tratarse de un edificio con menos fachada que fondo, las viviendas estaban distribuidas en 'tubo', por lo que las dimensiones a lo ancho estaban más que ajustadas a los mínimos exigibles en lo que se refiere a distribución interior de viviendas y plazas de garaje, quedando así anulada la posibilidad de prescindir de dichos centímetros.
Por supuesto, la posibilidad de derribo del muro también era una opción inviable, ya que se encontraba actuando como muro de carga para la cuberta inclinada del edificio medianero.
Como de soluciones debe estar sembrada nuestra labor, se decidió algo que a voz de pronto pudo parecer una barbaridad por lo laborioso de su ejecución, pero que en realidad, solucionaba definitivamente el problema que nos suponía la imposibildad de reducir ni un solo cm más las dimensiones a lo ancho del edificio.
Como se puede observar, la solución fué rebajarle al terreno, a la cimentación y al muro de piedra, los 20 cm de nuestra propiedad sólo en aquellas zonas donde correspondían elementos estructurales (muros de sótano, pilares, rampas y/o forjados) protegiendo con malla metálica recibida con pasta de yeso aquellos puntos donde se consideraba posible y peligrosa la caída de piedras sueltas sobre los trabajadores que estaban ejecutando los bataches.
De este modo, se respetaba la capacidad portante del muro, vaciando sólo aquellos tramos de estructura que iban a ser inmediatamente hormigonados a ritmo de batache, y así, no posibilitar bajo ningún concepto la debilitación y/o el movimento del muro.
Se trata de una solución laboriosa, que no difícil. Al mismo tiempo que se excavaba un batache, se picaba en el muro el tramo correspondiente a la zona de anclaje de los pilares de planta baja para dejar paso a las armaduras de espera.
Tras estar ejecutados los muros de las dos plantas de sótano, se cajearon por completo los pilares de la planta baja y se hormigonaron, posteriormente se hizo lo mismo con el canto del forjado, y por último, se cajearon los pilares de la primera planta, siendo a esta altura donde se superaba la cota del edificio medianero y siendo aquí donde hubo que picar con especial cuidado los puntos donde los pilares podían alterar la cumbrera del tejado medianero.
En fin, soluciones hay tantas como problemas pueden llegar a presentarse durante el proceso de la obra, lo verdaderamente interesante (y hasta emocionante y satisfactorio para quienes nos apasiona el proceso de ejecución a pie de obra) es poder plantear, planificar, desarrollar e implantar; junto con el resto del equipo de técnicos de la obra, la solución que mejor combine todos los factores que la condicionan; tales como los medios y equipos de los que se dispone, las exigencias técnicas que plantea, las circunstancias que lo rodean, el tiempo del que se dispone, el número de operarios, las medidas de seguridad exigibles y cómo no, la economía de los materiales y medios utilizados.
En este caso, resultó seriamente delicado picar un muro que estaba y debería continuar en servicio, pero ejecutado con prudencia y siguiendo las medidas de seguridad necesarias, valió la pena poder salvar el diseño inicial del edificio, que en caso contrario hubiese tenido muy difícil solución.

domingo, 25 de mayo de 2008

UN ARQUITECTO TÉCNICO EN CONSTRUCCIÓN

Cuando descubrí que quería ser aparejador (o Arquitecto Técnico) creo ni siquiera sabía qué era lo que estaba queriendo ser... Fue al poco que fuí descubriendo lo mucho que me apasionaba aquello para lo que me estaba preparando, y la verdad es que no hay día que me apasione menos la idea, de lo que ya lo había hecho anteriormente. Durante mi preparación como Arquitecto Técnico he tenido tiempo de sobra para cuestionarme mi vocación, mis capacidades, conocer la profesión a través de otras personas, investigar sobre aquello que me espera, incluso llegar a trabajar en algo parecido a eso que tanto me gusta ser... Con todo ello, he ido entendiendo que no se deja un buen día de ser 'fulano de tal' para pasar al día siguiente a ser D. Arquitecto Técnico; no creo que esto ocurra ni siquiera el día que te gradúas... Personalmente, me considero Arquitecto Técnico desde el momento en que descubrí que jamás soportaría ser otra cosa. Sin embargo, desde ese momento me he considerado Arquitecto Técnico en construcción (faltaría más); un Aparejador en obras, y desde entonces, con el estudio, con el trabajo, leyendo, investigando, mi único objetivo ha sido seguir construyendo en mí a un Arquitecto Técnico. Por eso, mientras ando en estos menesteres quiero poder recopilar todo aquello que me va sirviendo para tal fin; experiencias, planteamientos, documentos, enlaces, información, etc. y que va a ser lo que tal vez me permita algún día llegar a convertirme en un Aparejador totalmente construido... si esque eso es posible.