¿Es posible controlar hasta el último de los detalles que ocurren en la obra? ¿Vale la pena contratar ejecutores de obra sin experiencia o de reputación desconocida porque ofrecen un presupuesto algo más reducido que el resto?
Así debería ser ¿no? Se contratan profesionales, confiando en que son profesionales, porque a la larga, vamos a ser responsables de todo aquello que hagan... Tanto de lo que vemos, como de lo que no...
Pues no, desgraciadamente tuve la ocasión de comprobar hasta qué punto debemos convertirnos en niñeras de aquellos que construyen las obras de las que somos responsables, especialmente si desconocemos como trabajan, porque a veces, pueden llegar a ser de todo menos profesionales...
Estábamos construyendo un muro de sótano para un garaje de dos alturas y su respectiva losa de cimentación por bataches; ya se estaban ejecutando los últimos.
Entre varios técnicos; que ya veníamos escarmentados, controlábamos cada uno de los tramos antes de que se hormigonaran, porque la empresa que construía no era demasiado fina. Sin embargo, siempre hay algún tramo de esos que ni tú ni yo... Al final ninguno podemos. No llegamos a revisar el hormigonado de uno de los últimos tramos de losa de cimentación.Por suerte, uno de los operarios de la empresa de movimiento de tierras, que ya conocemos de obras anteriores me puso enseguida sobre aviso: ¡¡¡Han hormigonado la losa sin armarla!!!...
¿Qué cara se te queda después de esto? No me lo podía creer... Entre todas las chapuzas posibles e imaginables, no hubiese sido capaz de prever algo así; montajes erróneos, ausencia de solapes, inexistencia de recubrimientos... ¿Qué sé yo? Miles de chapuzas posibles, pero... ni si quiera armarla...
Pues efectivamente, además me envió unas fotos que, aunque poco claras porque se hicieron con móvil, fueron el único chantaje con el que poder obligar al ejecutor de este 'delito' a ceder y picar unos 6-7 m2 de losa de 80 cm de espesor, la armase y la hormigonase correctamente, ya que negó este hecho hasta la saciedad, y sólo cuando le dije que contaba con estas fotos, dió el brazo a torcer excusándose en sus operarios y en que él no sabía nada del asunto.
Lo más duro de todo esto es que, por poder mantener la mentira hasta el final, echó a la calle a dichos operarios, cuando por varias fuentes supe que él mismo fue quien pidió el hormigón sin cercionarse de que todo estaba preparado, y al ver que el camión llegaba y no estar ni un sólo hierro puesto en su lugar, les obligó a echar al hueco todas las barras sueltas que encontraran por ahí, colocaran el enano del pilar 'en su sitio' y hormigonaran.Así que, con el tiempo, y conforme la estructura hubiese ido creciendo en tamaño y peso, ese pilar no hubiese tardado mucho en clavarse en el terreno literalmente, al no tener ningún tipo de trabazón con la losa de cimentación y con las patologías inmediatas que ello supone... No quiero ni pensar el dinero, el tiempo y el peligro que, la imposibilidad de convertirnos en guardias eternos de cada una de las obras que podemos llevar adelante, puede suponer una imprudencia de este tamaño para nosotros, para el promotor y para quienes en un futuro vayan a habitar estas viviendas.
¿Quién es responsable de esto? ¿Nosotros por no poder estar siempre durante el hormigonado de cada uno de los pequeños trozos de estructura de un muro ejecutado por bataches? ¿El promotor por contratar a unos verdaderos chapuzas? ¿El chapuza en cestión?
Lo que sí tengo muy claro es que no se deja uno la vida en intentar controlar hasta el último hierro que se coloca en una estructura, para poder hacer las cosas conforme le han enseñado y ha aprendido que es lo técnicamente más correcto, para tener que soportar que luego le venga un 'elemento' a preguntarle por qué el hormigón no se puede echar directamente desde seis metros de altura, o porqué no se puede hormigonar con un hormigón que llegó a la obra hace tres horas y media. (Por suerte, 'elementos' como este no me los encuentro todos los días...)



