jueves, 12 de junio de 2008

EL TÉCNICO CONOCEDOR DE TODO??

¿Es posible controlar hasta el último de los detalles que ocurren en la obra? ¿Vale la pena contratar ejecutores de obra sin experiencia o de reputación desconocida porque ofrecen un presupuesto algo más reducido que el resto?
Así debería ser ¿no? Se contratan profesionales, confiando en que son profesionales, porque a la larga, vamos a ser responsables de todo aquello que hagan... Tanto de lo que vemos, como de lo que no...
Pues no, desgraciadamente tuve la ocasión de comprobar hasta qué punto debemos convertirnos en niñeras de aquellos que construyen las obras de las que somos responsables, especialmente si desconocemos como trabajan, porque a veces, pueden llegar a ser de todo menos profesionales...
Estábamos construyendo un muro de sótano para un garaje de dos alturas y su respectiva losa de cimentación por bataches; ya se estaban ejecutando los últimos.
Entre varios técnicos; que ya veníamos escarmentados, controlábamos cada uno de los tramos antes de que se hormigonaran, porque la empresa que construía no era demasiado fina. Sin embargo, siempre hay algún tramo de esos que ni tú ni yo... Al final ninguno podemos. No llegamos a revisar el hormigonado de uno de los últimos tramos de losa de cimentación.
Por suerte, uno de los operarios de la empresa de movimiento de tierras, que ya conocemos de obras anteriores me puso enseguida sobre aviso: ¡¡¡Han hormigonado la losa sin armarla!!!...
¿Qué cara se te queda después de esto? No me lo podía creer... Entre todas las chapuzas posibles e imaginables, no hubiese sido capaz de prever algo así; montajes erróneos, ausencia de solapes, inexistencia de recubrimientos... ¿Qué sé yo? Miles de chapuzas posibles, pero... ni si quiera armarla...
Pues efectivamente, además me envió unas fotos que, aunque poco claras porque se hicieron con móvil, fueron el único chantaje con el que poder obligar al ejecutor de este 'delito' a ceder y picar unos 6-7 m2 de losa de 80 cm de espesor, la armase y la hormigonase correctamente, ya que negó este hecho hasta la saciedad, y sólo cuando le dije que contaba con estas fotos, dió el brazo a torcer excusándose en sus operarios y en que él no sabía nada del asunto.
Lo más duro de todo esto es que, por poder mantener la mentira hasta el final, echó a la calle a dichos operarios, cuando por varias fuentes supe que él mismo fue quien pidió el hormigón sin cercionarse de que todo estaba preparado, y al ver que el camión llegaba y no estar ni un sólo hierro puesto en su lugar, les obligó a echar al hueco todas las barras sueltas que encontraran por ahí, colocaran el enano del pilar 'en su sitio' y hormigonaran.
Así que, con el tiempo, y conforme la estructura hubiese ido creciendo en tamaño y peso, ese pilar no hubiese tardado mucho en clavarse en el terreno literalmente, al no tener ningún tipo de trabazón con la losa de cimentación y con las patologías inmediatas que ello supone... No quiero ni pensar el dinero, el tiempo y el peligro que, la imposibilidad de convertirnos en guardias eternos de cada una de las obras que podemos llevar adelante, puede suponer una imprudencia de este tamaño para nosotros, para el promotor y para quienes en un futuro vayan a habitar estas viviendas.
¿Quién es responsable de esto? ¿Nosotros por no poder estar siempre durante el hormigonado de cada uno de los pequeños trozos de estructura de un muro ejecutado por bataches? ¿El promotor por contratar a unos verdaderos chapuzas? ¿El chapuza en cestión?
Lo que sí tengo muy claro es que no se deja uno la vida en intentar controlar hasta el último hierro que se coloca en una estructura, para poder hacer las cosas conforme le han enseñado y ha aprendido que es lo técnicamente más correcto, para tener que soportar que luego le venga un 'elemento' a preguntarle por qué el hormigón no se puede echar directamente desde seis metros de altura, o porqué no se puede hormigonar con un hormigón que llegó a la obra hace tres horas y media. (Por suerte, 'elementos' como este no me los encuentro todos los días...)

jueves, 5 de junio de 2008

EJECUCIÓN DE UNA CUBIERTA PLANA

Las posibilidades de composición de una cubierta plana son muchas, sin embargo, suelen existir elementos comunes a todas ellas, que sólo varían en el orden de colocación o en el hecho de si se colocan o no. Se trata de un elemento constructivo que me resulta interesante por delicado. Hasta hace poco se controlaba a través de la QB-90, la cual, ha pasado a ser sustituida por el CTE en la parte que se hace referencia a la Salubridad; el DB-HS. En esta ocasión, me voy a limitar exclusivamente a las cubiertas más usuales en edificios de viviendas en zonas calurosas y costeras; la plana transitable y la no transitable. La cubierta plana transitable se compone básicamente de formación de pendientes (en caso de no habérsela dado con el hormigonado del forjado, cosa que no suele hacerse), suele constituirse con hormigón aligerado, que tiene un aspecto similar a un mousse generado por el aire ocluido que contiene, o bien con Arlita, que es un aligerante arcilloso en forma de bolas, de colocación bastante más dificultosa, por lo que se suele utilizar para cubiertas pequeñas. Las pendientes se consiguen ejecutando previamente un encofrado de ladrillo cerámico a modo de guía. Como este es un material tan débil, se le puede hacer un enlucido de cemento de unos 2 cm de espesor que sirva de soporte regulador para las capas siguientes, y le dé algo de resistencia, ya que en el hormigón celular, se quedan marcadas hasta las huellas si se anda por encima, llegando a destrozarse su superficie si se abusa. A continuación se puede colocar una barrera de vapor que yo, personalmente, nunca he tenido el gusto de colocar. Se hace uso de ella cuando el cálculo prevé condensaciones en el interior del edificio. Posteriormente, se coloca la lámina impermeable, que por lo general, suele ser monocapa no adherida (esto, en zonas del sureste español). Se coloca directamente sobre el soporte que hemos preparado de cemento. Se procura una correcta adherencia a todos los paramentos y resto de puntos singulares existentes. La norma exige que se prolongue verticalmente hasta 20 cm por encima de la protección, por lo que hay que dejar más para que al colocar el resto de capas no nos falte altura. Si la cubierta no va a llevar protección pesada (pavimento) conviene colocar una banda de protección de unos 50-60 cm bordeando todos los encuentros de la cubierta con los paramentos verticales, constituida por lámina impermeabilizante autoprotegida. A partir de aquí, hay tanta variedad como gustos. Hay ocasiones en las que la formación de pendientes también conforma el aislamiento térmico, pero lo habitual es colocar placas de poliestireno extruido que vienen preparadas con un machihembrado que sirve para enlazarlas entre sí. Esta disposición de capas es la que constituye la cubierta invertida, cuya característica única es que el aislamiento térmico va sobre la impermeabilización, protegiéndola a su vez. A la cubierta que lleva el aislamiento térmico bajo la impermeabilización se le llama convencional. La lámina impermeable es un material tan delicado, que si no se va a colocar la siguiente capa al día siguiente de su colocación, conviene protegerla con arena, ya que se empieza a degradar rápidamente a causa del sol y la luz desde justo después de su colocación. En aproximadamente 3-4 dias de sol, ya se ha resecado y fisurado peligrosamente. Si la cubierta es transitable, ahora viene la capa de protección, que se conforma colocando una capa separadora o geotextil, que proteja el aislamiento térmico, y la capa de mortero de cemento con la que se va a recibir el pavimento de acabado, que servirá de protección. También se puede colocar sobre un lecho de arena y rellenando las juntas de las piezas del mismo material; protege igualmente y permite que las dilataciones de las piezas del pavimento se vean menos coaccionadas por el mortero. Sin embargo esto se hace poco. Si la cubierta es no transitable, sobre el geotextil se coloca grava de canto rodado, asegurándonos que el geotextil es filtrante para que deje pasar el agua de lluvia, pero no los áridos ni finos. Hay un caso común de cubierta no transitable en la que la protección está constituida por otra capa de lámina impermeable autoprotegida, y son las torretas de los edificios de vivienda, donde no se coloca aislamiento térmico y la pendiente que se le suele dar al este forjado, no admite colocación de grava. Existen muchas páginas interesantes sobre este tema, donde vienen detalladas en mayor o menor medida todas las soluciones más utilizadas, pero en estas tres es donde mayor y mejor documentación he encontrado (Son fabricantes de productos impermeabilizantes): http://www.chova.com/ http://www.composan.com/ http://www.danosa.com/

lunes, 2 de junio de 2008

PÁGINA MUY INTERESANTE PARA APAREJADORES

He encontrado en la web un blog verdaderamente interesante para todos aquellos que, como a mí, les encante el mundo de la obra, sus problemillas y sus posibles soluciones; curiosidades, fotos, en fin... un esquema idéntico a mi la idea que dió origen a este blog, pero con sobrada experiencia más... Me alegra ver que hay quienes, con notable experiencia en la profesión, se molesta por transmitir y compartir lo que sabe... (No son tantos los que lo hacen, pues de hecho no he encontrado muchos más). Me gusta esta idea de blog basada en compartir la propia experiencia de lo que se vive día a día en aquello que a uno lo vocaciona, con la misma espontaneidad y orden con el que las cosas le van sucediendo, de tal modo que sirva de modelo y aprendizaje para quienes nunca dejaremos de querer saber mas; refiriéndome especialmente a esos temas que nunca vienen explicados en los libros, que sólo la experiencia los enseña y sólo con voluntad pueden ser transmitidos.
Mi más humilde enhorabuena a http://www.elblogdeapa.com/ por tratar temas tan interesantes como los sufridos por un aparejador en el día a día de la obra. Queda reservado para él un enlace preferente en este blog, os recomiendo visitarlo si no lo habeis hecho todavía.

lunes, 26 de mayo de 2008

EL TÉCNICO DE LAS SOLUCIONES...

Si algo nos enseñada la experencia es que, el Aparejador director de la ejecución de una obra, ha de estar especialmente diplomado en el arte de buscar y encontrar soluciones... Soluciones que en la mayoría de las ocasiones han de ser rápidas, coherentes, sencillas, de fácil ejecución, y sobretodo; cómo no, económicas.
Esta cuestión no viene explicada en los libros, y es por ello que cada vez que aparece el problema, y se plantea y resuelve eficazmente la solución, el jefe de la obra; en ocasiones un Aparejador, otras un Arquitecto o un Ingeniero, y otras, un equipo formado por todos ellos, se convierte en un pilar fundamental en la compleja tarea de desarrollar la ejecución de una obra.
En cierta ocasión nos encontramos con la necesidad de ganarle a un muro medianero, de unos 40 cm de espesor yde propiedad compartida, los 20 cm de espesor que correspodían a nuestra edificación; ya que se había contado con ellos en el proyecto.
Se trataba de un muro de piedra, a penas sin materal de agarre, que descansaba sobre un encachado de piedra cuyo espesor superaba en unos 10-20 cm al del muro.
Al tratarse de un edificio con menos fachada que fondo, las viviendas estaban distribuidas en 'tubo', por lo que las dimensiones a lo ancho estaban más que ajustadas a los mínimos exigibles en lo que se refiere a distribución interior de viviendas y plazas de garaje, quedando así anulada la posibilidad de prescindir de dichos centímetros.
Por supuesto, la posibilidad de derribo del muro también era una opción inviable, ya que se encontraba actuando como muro de carga para la cuberta inclinada del edificio medianero.
Como de soluciones debe estar sembrada nuestra labor, se decidió algo que a voz de pronto pudo parecer una barbaridad por lo laborioso de su ejecución, pero que en realidad, solucionaba definitivamente el problema que nos suponía la imposibildad de reducir ni un solo cm más las dimensiones a lo ancho del edificio.
Como se puede observar, la solución fué rebajarle al terreno, a la cimentación y al muro de piedra, los 20 cm de nuestra propiedad sólo en aquellas zonas donde correspondían elementos estructurales (muros de sótano, pilares, rampas y/o forjados) protegiendo con malla metálica recibida con pasta de yeso aquellos puntos donde se consideraba posible y peligrosa la caída de piedras sueltas sobre los trabajadores que estaban ejecutando los bataches.
De este modo, se respetaba la capacidad portante del muro, vaciando sólo aquellos tramos de estructura que iban a ser inmediatamente hormigonados a ritmo de batache, y así, no posibilitar bajo ningún concepto la debilitación y/o el movimento del muro.
Se trata de una solución laboriosa, que no difícil. Al mismo tiempo que se excavaba un batache, se picaba en el muro el tramo correspondiente a la zona de anclaje de los pilares de planta baja para dejar paso a las armaduras de espera.
Tras estar ejecutados los muros de las dos plantas de sótano, se cajearon por completo los pilares de la planta baja y se hormigonaron, posteriormente se hizo lo mismo con el canto del forjado, y por último, se cajearon los pilares de la primera planta, siendo a esta altura donde se superaba la cota del edificio medianero y siendo aquí donde hubo que picar con especial cuidado los puntos donde los pilares podían alterar la cumbrera del tejado medianero.
En fin, soluciones hay tantas como problemas pueden llegar a presentarse durante el proceso de la obra, lo verdaderamente interesante (y hasta emocionante y satisfactorio para quienes nos apasiona el proceso de ejecución a pie de obra) es poder plantear, planificar, desarrollar e implantar; junto con el resto del equipo de técnicos de la obra, la solución que mejor combine todos los factores que la condicionan; tales como los medios y equipos de los que se dispone, las exigencias técnicas que plantea, las circunstancias que lo rodean, el tiempo del que se dispone, el número de operarios, las medidas de seguridad exigibles y cómo no, la economía de los materiales y medios utilizados.
En este caso, resultó seriamente delicado picar un muro que estaba y debería continuar en servicio, pero ejecutado con prudencia y siguiendo las medidas de seguridad necesarias, valió la pena poder salvar el diseño inicial del edificio, que en caso contrario hubiese tenido muy difícil solución.

domingo, 25 de mayo de 2008

UN ARQUITECTO TÉCNICO EN CONSTRUCCIÓN

Cuando descubrí que quería ser aparejador (o Arquitecto Técnico) creo ni siquiera sabía qué era lo que estaba queriendo ser... Fue al poco que fuí descubriendo lo mucho que me apasionaba aquello para lo que me estaba preparando, y la verdad es que no hay día que me apasione menos la idea, de lo que ya lo había hecho anteriormente. Durante mi preparación como Arquitecto Técnico he tenido tiempo de sobra para cuestionarme mi vocación, mis capacidades, conocer la profesión a través de otras personas, investigar sobre aquello que me espera, incluso llegar a trabajar en algo parecido a eso que tanto me gusta ser... Con todo ello, he ido entendiendo que no se deja un buen día de ser 'fulano de tal' para pasar al día siguiente a ser D. Arquitecto Técnico; no creo que esto ocurra ni siquiera el día que te gradúas... Personalmente, me considero Arquitecto Técnico desde el momento en que descubrí que jamás soportaría ser otra cosa. Sin embargo, desde ese momento me he considerado Arquitecto Técnico en construcción (faltaría más); un Aparejador en obras, y desde entonces, con el estudio, con el trabajo, leyendo, investigando, mi único objetivo ha sido seguir construyendo en mí a un Arquitecto Técnico. Por eso, mientras ando en estos menesteres quiero poder recopilar todo aquello que me va sirviendo para tal fin; experiencias, planteamientos, documentos, enlaces, información, etc. y que va a ser lo que tal vez me permita algún día llegar a convertirme en un Aparejador totalmente construido... si esque eso es posible.